lunes, 24 de agosto de 2009

En materia de seguridad ¿Cambiar por cambiar?

¿Cómo vamos a mejorar si no existe confianza ni continuidad?

Estoy de acuerdo que muchas cosas no marchan bien... ¿pero las que van funcionando?

Les dejo esta nota que encontré en el periódico Impacto, espero que sea de su agrado.

IMPACTO "EL DIARIO"
POR: JUAN RAMÓN BUSTILLOS
El Hijo Desobediente / 24 de agosto de 2009

Sólo Felipe Calderón sabe qué pasa con su equipo de gobierno y qué desea hacer con él. Desde fuera de las cada vez más inexpugnables murallas de Los Pinos sólo se puede decir que cumplen con su trabajo el general Guillermo Galván, Genaro García Luna, Eduardo Medina-Mora, Javier Lozano, Daniel Karam, Agustín Carstens, José Ángel Córdova, Max Cortazar... y paremos de contar, incluyendo a Rodolfo Elizondo que, a pesar de lo que ocurre en materia de turismo, está siempre jalando aunque alguien lo empuja a Durango porque lo quiere fuera del equipo.

Los demás no existen... o no se ven; algunos, quizá con cierta injusticia, están francamente reprobados por su ineficacia o las antipatías que han generado, como son los casos de Gerardo Ruiz Mateos y Juan Molinar Horcasitas. Otros, como Ernesto Cordero, prefieren pasar desapercibidos. De los del sector agropecuario, hasta el Presidente Calderón debe estar harto.

Hay casos singulares. La secretaria de Relaciones, Patricia Espinosa, seguiría sin existir por más que se encontraran aquí Barack Obama, César Chávez y Fidel Castro. Atrapado por la profesora Gordillo y porque desde ahora lo pusieron a competir con Enrique Peña y Marcelo Ebrard, Alonso Lujambio no encuentra el pupitre. Y Fernando Gómez Mont corre el riesgo de repetir el episodio de Santiago Creel, con el agravante de que ni siquiera será precandidato presidencial.

En estas circunstancias, claro que el Presidente Calderón necesita con urgencia hacer cambios; sin embargo, a despecho de quienes los exigen a diario, él tiene su propia manera de medir.

Por ejemplo, le urge encontrar en dónde meter a Patricia Flores Elizondo que día tras día adquiere mayor poder y ya se asfixia en Los Pinos. ¿A dónde enviarla? A Desarrollo Social, dicen. ¿Y Ernesto Cordero? A Hacienda, porque el plan de Paco Gil sería apoderarse del Banco de México vía su discípulo más aventajado. Pero como el sindicato petrolero no acepta a Fernando Elizondo para suplir a Jesús Reyes Heroles, el regio iría a Economía para hacer lugar a Ruiz Mateos, otro compañero del pupitre presidencial.

PIEZAS INTOCABLES
En materia de seguridad el Presidente no puede mover a nadie. El general Galván es insustituible. García Luna realiza un gran trabajo, sobre todo en materia de combate al secuestro. Medina Mora, con el auxilio de Marisela Morales, es garantía de procuración de Justicia. Y en todo caso ¿a quién propondrían en su lugar? ¿A Julio Esponda? El Senado no lo aprobaría; pero si de sólo cambiar se tratara, mejor a Alonso Aguilar Zinser, el verdadero abogado de ese equipo. Así Montes Urales se trasladaría completo al gobierno.
Sin duda el Presidente necesita renovar a su equipo, pero no puede hacerlo a capricho ni bajo la presión de quienes buscan crear huecos para ser llenados con ellos o los suyos.

LOS PORQUÉS
¿Por qué mover a Reyes Heroles sólo para satisfacer a los regios? ¿Por qué mantener a Ruiz Mateos cuando es versión generalizada que sería más barato darle un contrato que mantenerlo en la nómina?
Es cierto que de vez en vez García Luna y Medina-Mora ni se ven ni se hablan, pero en un análisis imparcial la conclusión es que sería suicida desalojar las oficinas de ambos o de cualquiera de ellos sólo para meter al recomendado de otro que pretende abusar de la supuesta debilidad presidencial.

TRÁGICA DESAPARICIÓN
Es incuestionable que la trágica desaparición de Juan Camilo Mouriño hizo añicos el ajedrez del Presidente y que, a causa de ello, han alcanzado relevancia personajes que ya iban de salida o por lo menos estaban destinados a ser arrinconados en el infierno de la burocracia; tales son los casos de Josefina Vázquez Mota y de César Nava.
Pero no es válido experimentar de nueva cuenta como se ha hecho en Economía y Gobernación, para no ir más lejos, o cargar más peso del que puede soportar a Lujambio.
Y en todo caso, ¿para qué un enfrentamiento en el Senado que, en voz de Manlio Fabio Beltrones, ya pidió explicaciones previas en caso de que sea real y no mediática la pretensión de liquidar a Medina Mora.

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